En referencia a Don Jaime, Víctor Peláez, explicó "Cuando llegó era un señorito; después se produjo la transformación".
En poco tiempo, monseñor Jaime Francisco de Nevares se convirtió en Don Jaime, el obispo que usaba el poncho arriba de la sotana, que tuteaba por igual a los feligreses y a la divinidad y hablaba sin mediaciones con el "Tata Dios", como le decía para sentirlo mano a mano.
En poco tiempo, monseñor Jaime Francisco de Nevares se convirtió en Don Jaime, el obispo que usaba el poncho arriba de la sotana, que tuteaba por igual a los feligreses y a la divinidad y hablaba sin mediaciones con el "Tata Dios", como le decía para sentirlo mano a mano.
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